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Diario YA

de Pedralbes

Piden al Arzobispo de Barcelona que desautorice un acto masónico en la parroquia Sta Mª de Montserrat

Estimado Sr. Arzobispo: Le escribo en relación con una actividad de propaganda masónica anunciada por la parroquia Santa María de Montserrat de Pedralbes, Santa María Reina, de su diócesis, a celebrar en dicho templo el próximo día 9 de Noviembre. Le envio copia del cartel que la misma web de la parroquia tiene publicado y cuya autenticidad está contrastada. Se trata de la utilización de la iglesia para un acto de propaganda masónica a cargo de un reconocido representante de la masonería.

En los momentos que vivimos, recios, no cabe duda que son muchas las señales del desnortamiento personal y colectivo que se aprecia con noticias diarias sorprendentes y tristes bien por lo disparatado de las mismas bien por las señales de las hondas huellas del mal y del pecado que se padecen, frutos demasiado habituales de la civilización del egoísmo en la que nos encontramos. Y lo peor de todo es la corrupción de lo mejor que se advierte

Lo triste no es sólo ver la crisis “fuera” sino también “dentro” de la Iglesia con una mundanización y un secularismo rampantes cuando no una entrega sin lucha en manos del eterno enemigo de Dios y del hombre, al cual se le puede servir con convencimiento, los adoradores de Satán, o siendo tontos útiles. No voy a hablar en estos momentos de la relación que puede existir entre masonería, satanismo y homosexuales pedófilos (supongo que no serían las personas más adecuadas para enseñar en un templo católico…) pero si recordar el odio que tenían a mi buen amigo San Antonio María Claret los masones, al que intentaron asesinar. Y es que no les suele gustar quienes les plantan cara y hablan claro.

Por eso mi homenaje a mi amigo terminando el día se su fiesta es hablar y avisar como él hubiera hecho. En cualquier caso, y al grano, es absolutamente intolerable ceder un espacio sagrado a la masonería, bajo ninguna excusa ni pretexto ni adorno. Espero que haya sido un despiste, triste, pero despiste, del que usted no tenga ni noticia, despiste que no se le puede suponer al rector del templo. Y que por esa razón aún no haya Vd. tomado cartas en el asunto.

Lo que enseña el magisterio de la Iglesia sobre el particular, válido en su arzobispado, y en todos, es lo siguiente: “Por su propia naturaleza, una iglesia es un lugar sagrado, signo permanente del misterio cristiano y de la presencia de Dios, incluso cuando no haya una celebración litúrgica, debiendo conservar siempre su propia identidad y misión. Es un ámbito propicio para el encuentro personal con Dios, la adoración, la contemplación y la meditación, que llevan a alcanzar la paz del espíritu y la luz de la fe. Conviene afirmar que las iglesias no pueden ser consideradas como lugares públicos de carácter polivalente, aptas y disponibles para cualquier tipo de reuniones y actividades” (Congregación para el Culto Divino, Carta a los Presidentes de las Conferencias Episcopales y a los Presidentes de las Comisiones Nacionales de Liturgia sobre los conciertos en las iglesias, 5 de noviembre de 1987, 5). El ritual de la dedicación o de la consagración de una iglesia, en su introducción, nos dice que “… desde muy antiguo se llamó ‘iglesia’ el edificio en el cual la comunidad cristiana se reúne para escuchar la palabra de Dios, para orar unida, para recibir los sacramentos y celebrar la eucaristía”.

Por tanto la comunidad cristiana ha tenido siempre claro que las iglesias son un lugar sagrado, lleno de la presencia de Dios, casa de salvación y de gracia, donde el pueblo cristiano adora a Dios en espíritu y verdad. Y EL CANON 1210 DEL VIGENTE Código de Derecho canónico dice: “En un lugar sagrado sólo puede admitirse aquello que favorece el ejercicio y el fomento del culto, de la piedad y de la religión, y se prohíbe lo que no esté en consonancia con la santidad del lugar. Sin embargo, el Ordinario puede permitir, en casos concretos, otros usos, siempre que no sean contrarios a la santidad del lugar” (Canon 1210).

No cabe duda de la condena de la masonería por la Iglesia y que, por esto mismo, no hay que hacer grandes reflexiones para saber que hacer propaganda de la masonería no está en consonancia con la santidad del lugar y que, por ello no puede ni debe ser organizado en una iglesia y que, de organizarse, debe impedirse. Los actos no litúrgicos en un templo parroquial dedicado al culto tendrán siempre un carácter EXTRAORDINARIO, serán actos esporádicos y a manera de excepción. Queda prohibido todo lo que pueda herir los sentimientos religiosos de los fieles, lo que no esté en consonancia con la santidad del espacio religioso y todo lo que sea contrario a la piedad cristiana y a las sanas costumbres.

Que estos actos al menos no sean ajenos al ejercicio y fomento del culto, de la piedad y de la religión. Le corresponde al obispo diocesano autorizar o no cada caso concreto, atendiendo al bien espiritual de los fieles. Autorizará solamente conciertos de música religiosa, pregones y otros actos culturales o institucionales (literarios y/o académicos) pero teniendo en cuenta la naturaleza y el contenido del acto. Valga decir que la autorización del obispo ha de ser por escrito. Su permiso establecerá las condiciones para la realización del evento; y será el párroco quien se encargue de velar para que dichas condiciones se cumplan. Por tanto, mejor no usar el recinto interior de la iglesia como sala de cine, discoteca, comedor, lugar de ventas varias, sala de exposiciones, etc.

Espero de su excelencia el mismo criterio que ha mostrado el obispo de Tenerife recientemente, cuando la masonería ha pretendido en la Isla utilizar un templo de semejante manera y, por ello, atienda este justo pedido. Si asombrosa y extrañamente no fuera así y Vd permitiera este desafuero, mucbos católicos no podríamos entenderlo y se abren otras posibilidades. La Historia está llena de enseñanzas sobre el particular, desde el concilio de Efeso y lo que hizo el Pueblo de Dios en aquel entonces o lo que tantos santos, en momentos difíciles de la Historia, han hecho movidos por Dios, que miraba más su corazón que la apariencia débil de la/s persona/s que empujaban una reacción según el querer de Dios.

Por lo que a mi respecta, le puedo asegurar que no me gustaría nada verme en esa tesitura porque me sería difícil no entenderlo como un acto de traición a Cristo por parte de quienes deben guiar al Pueblo de Dios en el seguimiento de Cristo y no de otros señores…. pero, salvo fuerza mayor irresistible, si el acto finalmente se pretendiera celebrar y eso fuera lo que hubiera que hacer, con el rosario como armadura, la cruz como escudo y la Palabra de Dios como espada allí me personaría y haría todo lo que legal y moralmente fuera necesario para impedir el acto.

Reciba un cordial saludo.

Rezo por Usted como me pidió, espero que usted siga haciéndolo por mí, como me aseguró

Eusebio Nuño

Fiel cristiano devoto y siervo de Santa María Reina, miembro de la asoc de la Medalla Milagrosa

P.S. Dios sopla donde quiere, como quiere y cuando quiere, como enseña el santo Claret, y si hasta sus pastores callaran puede hablar Dios por boca de asno o si atruena un silencio culpable de perros mudos, como señala el profeta Isaías, pueden ponerse a gritar las piedras

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