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Diario YA


 

Desvelando el fascinante mundo de los exoesqueletos

Durante décadas, el mundo de la ciencia ficción ha estado jugando con el concepto de exoesqueleto, una estructura que se acopla al cuerpo de las personas y que las ayuda a ser más fuertes.

Ya en los años 60 la idea del exoesqueleto se hizo realidad, pero no fue hasta el principio de los 2000 cuando el concepto se desarrolló. En esos años ya se consiguieron exoesqueletos ligeros y eficientes, los cuales se podían usar.

¿De qué manera funcionan?

Estos exoesqueletos se componen de sensores, actuadores y sistemas de control. El sensor detecta los movimientos que hace la persona y envía las órdenes a los actuadores.

Los actuadores dan la respuesta mecánica adecuada, mientras que en los sistemas de control se sincronizan los componentes con el fin de asegurar un movimiento fluido y natural.

La idea es que esta herramienta no aísle al usuario del mundo exterior, sino que exista cierta retroalimentación sensorial, por lo que la persona que lleva puesto el exoesqueleto pueda sentir y controlar lo que hace.

¿Qué aplicaciones tienen?

Sus aplicaciones son casi infinitas y por eso los podemos ver ya en algunos sectores en los que son de gran ayuda.

En el campo médico

Una de las primeras aplicaciones de los exoesqueletos es en el sector de la medicina. Aquí auxilian a los pacientes con el fin de recuperarse de lesiones o a solventar problemas producidos por diversas discapacidades físicas.

De hecho, la meta es que las personas que ahora están en silla de ruedas puedan caminar, ayudadas por los exoesqueletos.

En el sector industrial

Hay entornos laborales muy exigentes en los que las lesiones están a la orden del día. Aquí los exoesqueletos tienen mucho que decir, puesto que son de gran ayuda para los empleados.

Con ellos se pueden prevenir las lesiones y reducir el cansancio en los trabajadores, los cuales podrían mover cargas pesadas sin esfuerzo o hacer movimientos repetitivos sin sufrir fatiga muscular.

En el campo militar

Su uso en el campo militar sería similar al del sector industrial. Así, los exoesqueletos conseguirían mejorar la capacidad de carga de los soldados, que a su vez se cansarían menos.

También les pueden proporcionar una mayor protección, por lo que bajarían las cifras de muertos y heridos en el campo de batalla.

Los equipos de rescate también se pueden aprovechar de ellos, ya que tendrían una mayor movilidad y podrían trabajar durante más tiempo.

No todo son ventajas

Por supuesto, los exoesqueletos también tienen sus desventajas, empezando por que su precio está al alcance de pocos bolsillos. Además, hay que sumar el coste de mantenimiento, el cual es alto.

Hoy en día son muy voluminosos. Se ha mejorado bastante en este aspecto, pero aún queda mucho para poder hacerlos de un tamaño más discreto y que no interfiera en la libertad de movimientos de la persona que lo lleva puesto.

No hay que olvidar la autonomía. Los exoesqueletos necesitan energía y esa se la proporciona la batería, la cual ahora mismo no tiene una autonomía demasiado extensa.