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Diario YA


 

Pedro Sánchez debiera sentir vergüenza de lo que dice

Miguel Massanet Bosch. Si hubo un momento en el que algunos pudimos llegar a pensar que este joven, Pedro Sánchez, economista, de buena planta y modales aparentemente correctos, era lo que estaba buscando el PSOE para regenerarse, olvidarse de la etapa de Rodríguez Zapatero y regresar al puesto que le pertenece en la política de centro-izquierda, como podríamos calificar aquella etapa en la que don Felipe González estuvo al frente del gobierno español; tendremos que admitir que nos equivocamos. En política y cuando se está en periodo electoral –una situación que, en este, país parece que se ha convertido en algo endémico – es normal que cada partido denuncie los defectos de sus adversarios políticos, proponga las fórmulas con las que estima que se corregirían los errores si ellos ostentaran el poder; intente promocionar a quienes van a formar parte de la candidatura que vayan a presentar y utilice los medios de propaganda que estime que les van a favorecer en sus aspiraciones a ganar las elecciones. Todo ello entra dentro de lo que se podría calificar como el normal juego de la confrontación electoral.

No obstante, en este país en el que, curiosamente, suele existir un particular concepto de lo que es la democracia; para las izquierdas y, cuando hablo de ellas, me refiero al amplio abanico comprendido entre el PSOE y Podemos, es frecuente que lo que los ingleses denominan como fair play se considere poco útil y, en consecuencia, se utilicen todos los medios posibles, legales o ilegales, éticos o no éticos, morales o amorales, verdaderos o inventados, que todo vale cuando se trata de machacar al adversario, convertido en enemigo, ante los votantes. Y estos antisistema disfrazados de políticos, no siempre se limitan a atacar al adversario político en aquello que le pueda causar más daño, sino que en la mayoría de casos, abarcan aquellas cuestiones de carácter extranacional que puedan tener repercusión en la vida de los españoles, en sus posibilidades de un futuro mejor o que puedan redundar en una mejor imagen de España ante la comunidad internacional. No tienen sentido de Estado porque no lo entienden.

Pedro Sánchez ha demostrado, en numerosas ocasiones, a pesar de su corta trayectoria al frente del PSOE, que es incapaz de desaprovechar la ocasión de barrer hacia su propio partido en cuestiones que se pueden considerar de Estado. Su sentido de la decencia política parece atrofiado, su continencia en sus críticas es inexistente, sus modos, cuando habla ante una audiencia que le jalea, evidentemente muy mejorables y su sentido de patria, su comportamiento como español y su lealtad al Estado, en asuntos de interés internacional, verdaderamente deplorable y bochornoso. No desaprovecha ocasión de atacar al jefe del Gobierno en lo que hace referencia a su política internacional y, aún peor, no duda en aprovechar su presencia en el Parlamento Europeo dentro del grupo socialista, para torpedear, desde él, cualquier iniciativa que se presente por España, que pueda redundar en bien del país; con la clara intención de anteponer su ideario, sus fines partidistas y su propio interés como líder del PSOE, a lo que pudiera se una ventaja para la nación española.

Un economista , con representación política en el Parlamento Europeo que se atreva a defender a un país, Grecia, que lleva años, a través de sus distintos gobiernos, incumpliendo con sus compromisos con la UE, que ha despilfarrado sin ningún provecho para el país dos rescates de la CE por valor, el primero(junio del 2010), de 110.000 millones de euros en tres años, supeditado al cumplimiento de un conjunto de condiciones, aceptadas por el señor Papandreu ; comprendían: recortes de salarios del sector público; subida del IVA hasta el 23%; liberalización del mercado laboral; privatización de las empresas públicas y semipúblicas; reforma administrativa con supresión de la mayoría de la mayoría de las entidades locales una reducción desde 1300 a 340; recortes adicionales en el gasto público, la mas afectada el Fondo Solidario que quedó suspendida. El segundo rescate, el 21 de julio del 2011, en esta ocasión por un total de 159.000 millones de euros, que además comportó una quita del 50% (con esta quita el endeudamiento griego, que era de 350.000 millones de euros, quedó reducido a 100.000 millones), con el añadido de que se suavizan las condiciones de pago de este segundo crédito. En octubre se descubre un fraude de 37.000 millones de euros a las arcas helenas, a cargo de 15.000 contribuyentes. Huelga hablar del resto de la historia de Grecia, hasta estos momentos en que se ha suscrito un principio de acuerdo, por ser de sobras conocida a través de la prensa y demás medios de comunicación.

Que el señor Pedro Sánchez y los bolivarianos de Podemos nos quieran vender ahora a Grecia como la víctima de la CE, es tanto como si pretendieran hacernos creer que la Luna es Plutón. Sólo un afán de esconder el fracaso de Syriza, de querer camuflar el efecto nefasto que, para aquellos que apoyaron la rebelión de la izquierda griega contra el cumplimiento de sus acuerdos, ha producido la evidencia de que la CE no se deja chantajear por aprendices de brujo que pretenden vender el comunismo como la panacea y la igualdad como la forma ideal de aplicar la justicia, cuando es notorio que sin esfuerzo, trabajo, conocimientos, inteligencia, sacrificios e iniciativa es imposible que ningún país consiga el bienestar para todos sus ciudadanos. Y, aún así, existirán diferencias inevitables derivadas de la propia naturaleza de los seres humanos, que distingue a los unos de los otros.

No es de recibo que el señor Sánchez, en un mitin de su partido, tenga la cara dura de decir que “se avergüenza” de que Mariano Rajoy “intente sacar rédito electoral del sufrimiento de los griegos” ¿Y qué es lo que él está haciendo cuando, ante los oyentes, hace esta afirmación carente de base alguna, más que intentar deslegitimar al señor Rajoy para el puesto que ocupa? El señor Rajoy representa a España en la comunidad europea, una nación a la que Grecia debe la friolera de 26.000 millones de euros (muchos de los cuales comprometidos durante el gobierno de Zapatero) una cifra que, si la recibiéramos, bastaría para solucionar muchos problemas que ahora nos preocupan. No ha sido el señor Rajoy ni España los que ha fijado las reglas de los “rescates”, sino las naciones del norte de Europa. Si los gobiernos de Grecia no han querido asumir los sacrificios que les imponía el rescate ni han sabido darle el destino adecuado a la ayuda económica que han recibido, no es culpa de nadie más que de los mismos griegos.

España, sin haber sido rescatada, tuvo que someterse a las condiciones que Europa le impuso para recuperar la inversión extranjera, rebajar la prima de riesgo, y volver a tener una presencia efectiva en la CE; recobrando el prestigio que en otros tiempos se le concedió. Todo ello lo ha hecho el PP de Rajoy y, si lo criticamos en otros aspectos, es evidente que el señor Sánchez no ha hecho nada que pueda mejorar lo conseguido en el aspecto económico e internacional, en cuanto a recuperación del prestigio de la nación española, para atreverse a juzgar una labor que, si cayéramos en sus manos y las de Podemos, como se comprueba por lo que sucede en las localidades donde ambos partidos gobiernan, apenas haría falta un par de meses para que volviéramos a la penosa situación en la que nos dejó el señor Rodríguez Zapatero al que, por cierto, cada vez se parece más su delfín, el señor Sánchez.

Lo cierto es que los que nos sentimos avergonzados y decepcionados con el señor P.Sánchez, somos los españoles que, aún no siendo socialistas, nos duele ver que el principal partido de la oposición, al menos de momento, no ha dudado en abjurar de su lugar en la política, de centro izquierda, para entregarse en manos de aquellos que lo único que saben es insultar, amenazar y alzar su puño intimidante para hacerse con el apoyo de aquellos que, lo que de verdad desearían, sería una España leninista en la que ellos fueron los comisarios de la KGB. No lo verán.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos sorprende como, una vez más, en el PSOE se da aquello de que ven la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el suyo propio. Vean, si no, lo que está sucediendo en Andalucía donde son cientos los imputados por los fraudes de los ERE.
 

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