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José Luis Comellas, intelectual, historiador y astrónomo

Jesús Tanco Lerga.

El 23 de abril pasado falleció en Sevilla un sabio y sencillo catedrático de Historia Moderna y Contemporánea, humanista de proyección y astrónomo reconocido internacionalmente: José Luis Comellas. Nacido en Ferrol e 2 de abril de 1928 donde hizo los primeros estudios en colegio de religiosos para culminar la Enseñanza Media en el Instituto Tirso de Molina. Estudió Filosofía y Letras –rama Historia- en la Universidad de Santiago, con Premio Extraordinario y se doctoró por la Complutense con una tesis acerca de Los primeros pronunciamientos en España. Entre 1953 y 1956 es profesor adjunto en Santiago en el ámbito de la Escuela historiográfica del profesor Federico Suárez Verdaguer, a la que se incorpora como destacado miembro y que continúa en su etapa de docencia en el Estudio General de Navarra-Universidad de Navarra, en Pamplona, de 1956 a 1963. En este año obtiene por oposición la cátedra de Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad de Sevilla donde realiza una labor fecunda a lo largo de cinco décadas.


Colaboradora directa de su intenso trabajo a lo largo de su vida, ha sido su esposa, navarra donde las haya, alumna suya en las aulas pamplonesas, María Jesús Aguirrezábal, con la que casó en la Colegiata de Roncesvalles – a cuya Virgen titular la familia profesa una devoción especial- hace cincuenta y ocho años. Fruto del matrimonio fueron sus cuatro hijas: Mercedes, María Jesús, María Teresa y María Ángeles que han tenido buena trayectoria universitaria y además han incorporado a la saga Comellas-Aguirrezábal, siete nietos que apuntan maneras en  el quehacer cultural, hijos también de   padres incorporados a ella: dos alemanes, un inglés y un español de Navarra.
El matrimonio ha venido dividendo en dos su residencia.: tres estaciones del año en la ciudad hispalense y el verano en su casa de Pamplona. En su estancia aquí tuve el privilegio de compartir bastantes años tertulias inolvidables que he agradecido de veras, compartiendo preocupaciones historiográficas contemporáneas, hablando del camino de Santiago, y reflexionando serenamente de los años de este tercer milenio que se nos ha echado encima. Mientras les fue posible, venían en coche desde el Guadalquivir hasta el Arga, después  traían el automóvil  en transporte de ferrocarril y desde hace dos o tres años, venían ya en taxi. Las excursiones por Navarra -Roncesvalles, primero- eran abundantes y muy ilustrativas.
José Luis tuvo inquietudes culturales de madurez, prácticamente desde su temprana juventud. Ahora ha muerto con las teclas del ordenador activas preparando un libro sobre exploradores y protagonistas de aventuras dignas de recordarse. Es la culminación de una obra que se refleja entre otros campos en su medio centenar de publicaciones que han tenido amplia difusión y acogida. Dotado de una notable sabiduría que compaginaba con sencillez llamativa, ha sido un ejemplo de integración de saberes, de oportunas publicaciones que según al público al que fuera dirigida, adquiría con amena claridad hacia el estudio profundo o la amenidad de la divulgación. Su capacidad de síntesis y de mirar con perspectiva el pasado y el presente, intuyendo tendencias de comportamiento social, fue asombrosa. Le ayudó a ello el ejercicio de la astronomía, que cultivó desde su adolescencia cuando trabajó en el Observatorio Meteorológico de Monteventoso en su Galicia natal. La Historia Sencilla de la Música, con cien composiciones según él imprescindibles,  de la astronomía, de los acontecimientos recientes  dignos de memoria colectiva son obras que cautivan por sus atractivos asequibles a lectores de toda condición que quedan prendados no solo del fondo sino también de la forma en que se describen.
Estos días he comentado estas cualidades de José Luis Comellas, con profesores y amigos cercanos a él. También me he acercado a la estantería Comellas en mi biblioteca. El libro más antiguo –pongo entre paréntesis año de publicación- es La Teoría del Régimen Liberal Español (1962), un ensayo acerca del Liberalismo o liberalismos. A él le oí decir que en España no encajaba bien el liberalismo porque sus habitantes, se afianzaban en convicciones y principios y eran poco dados a diálogos de concesiones o debates de aproximación hacia posturas que consideraban erróneas. El siglo XIX que él denomina de Cádiz –Historia del siglo XIX (2017) instala a España en el Régimen Liberal, sobre el que ha habido un vacío de estudios importantes para entender ese régimen que tantas tensiones motivó a lo largo del convulso XIX en el que ideas extranjerizantes quieren borrar el siglo XVIII tan cosmopolita, continuación de los Siglos de Oro –así en plural, lo dice- que tuvo España. Al siglo pasado, le dedica un espléndido título, Panorama del siglo XX (2017), al que llama siguiendo a Lukacs, Siglo Estadounidense, que es la centuria de guerras mundiales, de la crisis de Europa, de la descolonización, de la conquista del espacio, de la explosión demográfica. Con mano maestra hilvana los dos siglos precedentes al actual en Historia breve del mundo reciente (2005), en el que afirma que la tremenda diversidad de acontecimientos, la continuidad de muchos de ellos decisivos en el tiempo, la velocidad con que se mueven los actores de instituciones, la expansión global e inmediatez de esos acontecimientos,  dificulta la labor de los historiadores. El manual universitario de Historia Contemporánea, “el Comellas”, ha sido un clásico dentro de la bibliografía universitaria o preuniversitaria, de gran difusión y que ha motivado vocaciones a la Historia.
El intelectual Comellas se atreve a señalar que en realidad en el siglo XX hubo tan solo una Guerra Mundial, con la paz armada, la Guerra Fría, la amenaza del conflicto nuclear, por medio. Su libro (2010) La guerra civil europea (1914-1945) va en ese sentido: es una Guerra que con intervalos más o menos pacíficos está presente o latente en el viejo continente en beneficio de la nación norteamericana. En su obra maestra también, Páginas de la Historia (2009), intuye ya en su capítulo La hora de los chinos, el papel preponderante que el gigante asiático va a tener en las décadas siguientes, dentro de la globalización como fenómeno envolvente a la sociedad de nuestra época. A esa globalización, contribuye de modo notable la apertura que para el Mundo supone el descubrimiento de América y la demostración de la redondez de la Tierra, bien estudiada en las páginas de La primera vuelta al mundo (2012), de Sevilla a Sevilla, en 1.125 días heroicos de la hazaña hispana Magallanes-Elcano, que en escandalosa intimidad estamos celebrando su V Centenario.
Como humanista se adentra con ojo prudente y audaz en temas que preocupan hoy. En su espléndida Historia de los cambios climáticos (2011), responde a la pregunta de si está cambiando el clima y concisamente, responde: “Sí, está cambiando, como siempre”. En esa unión de ciencia e historia, y de abordar temas de interés general,  su Historia sencilla de la Ciencia (2007), es un compendio de percepciones de lo avanzado en la investigación científica y humanística, que él une, porque ciencia deriva de sapiencia, de saber. Sobre nuestro planeta, y viendo el panorama que hay en el mundo cultural, aporta una visión certera de las características que hacen habitable nuestro viajero soporte que da vueltas al Sol, a 30 kilómetros por segundo y 108.000 a la hora… en La Tierra; un planeta diferente (2008). Esta sencillez de libros que tratan temas profundos, se hace palpable en su Historia sencilla de la Música (2006) o El libro joven del Firmamento (2016).
Es José Luis Comellas una figura importante en la Astronomía española con proyección internacional. Sus Guías del firmamento, trasladan a la “geografía” espacial su panorama sorprendente. Descubrió y puso en valor a veinte estrellas dobles, Reflexionó en 1991 acerca del cielo de colón y unió los descubrimientos de la navegación marítima con el panorama asombroso del firmamento que él no cesaba de contemplar, con su telescopio Polarex, en conexión con centros de Canarias, Europa y América, sobre todo desde su sevillana finca-observatorio Alcor, que complementaba en verano y desde lugares bien elegidos, el cielo desde la sierra del Perdón cerca de Pamplona. Precisamente, como prueba de diligencia y de generosidad, correspondió a nuestra solicitud de una colaboración acerca del Cielo desde el campus de la Universidad que él tanto quiso, para un libro que dirigido por Carlos Soria aparecerá próximamente. El 29 de febrero de 2011, el ayuntamiento de Sevilla rotuló una vía en su casco urbano, la de Astrónomo José Luis Comellas. En reconocimiento justo a toda la labor suya en este campo, que contó con la aportación personal y la de fundaciones y asociaciones por él impulsadas de este sabio profesor. En 2008 el mundo de la Astronomía le rindió un homenaje a todas luces merecido, que se unió a otros recibidos en el ámbito universitario (Sevilla, 2000). Contaba con dos honoris causa, con el título de Catedrático Honorario, miembro de la Sevillana de Buenas Letras en la que ingresó en 1993. El Ateneo de Sevilla, con buen criterio, también le rindió un homenaje, a quien tantas muestras de aprecio recibió sin darles demasiada importancia, a lo largo de su vida fructífera, como el Premio Menéndez Pelayo. La pluma maestra del profesor Cuenca Toribio le dedicó una Tercera de ABC, si mal no recuerdo el 26 de mayo de 2018.
Y es que la obra docente, investigadora y de proyección editorial ha sido diría, sin exagerar mucho, descomunal en José Luis Comellas. Particularmente, me gusta leer y releer, los prefacios, prólogos, introducciones o conclusiones que él ponía en sus libros y que por no molestar no gustaba encargar a nadie. Son obras de arte de perspectiva histórica, de sentido común, de prudente y acertada colación de citas y autores, de contextos esenciales para conocer los acontecimientos. Además de esa labor continuada en su cátedra de la Universidad de Sevilla, donde con espíritu de servicio fue secretario de la facultad (1964-67), vicedecano y decano en funciones (67-73), director de la Sección de Historia de  España y sus relaciones con América –continuación de su docencia en la Escuela Hispanoamericana de Sevilla-, fue profesor de la Escuela Diplomática y también docente en la Universidad del Norte de Tucumán y otros centros docentes de Argentina. Quiero destacar su labor en la difusión universitaria por Andalucía. Enseñó en los Colegios Universitarios –embriones de las Universidades respectivas-, de Cádiz, Huelva y Córdoba, del que fue director desde 1970 a 1975.
Muy cerca de mí tengo obras realizadas en equipo, auténticas joyas en las que veo también la mano y la pluma de nuestro llorado José Luis. En concreto, la Historia Universal de EUNSA, tomos X y XI, y la monumental Historia General de España y América que codirigió con los profesores Luis Suárez, Demetrio Ramos y José Andrés-Gallego, publicada por RIALP, editorial que ha sabido aprovechar el talento de José Luis Comellas publicando buena parte de sus libros. Queda su obra, extensa y rica, de la que he querido ofrecer algunos rasgos, y el recuerdo lleno de agradecimiento hacia este maestro que nunca dejó de ser gallego, que ejerció por matriarcado conyugal y vocación universitaria en Navarra, y se integró en Sevilla universitaria, cosmopolita  y cultural donde vivió feliz una vida continuada de ilusión.
                      

El autor es miembro de la sociedad de Estudios Históricos de Navarra y doctor por la Universidad de Navarra.