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Diario YA


 

A pesar de su modernización de los últimos años, Correos conserva los malos hábitos. celtiberos.

EL SUTIL ENCANTO DEL ANÓNIMO

Jorge Llopis Planas
Ciudadano. Feo, católico pero sentimental

En 2019 Correos cambió el logo que realizó en 1977 Cruz Novillo. Para ello se contrató a la agencia SUMMA gastando 250.000 € con cambios necesarios de tipo ¿sostenible?: “Dejando el peso de la imagen en los contornos, aligerando el relleno, y reduciendo la gama cromática dentro de un logotipo”. Los cambios sustanciales fueron la eliminación de los puntitos (perlas) y la cruz que corona el orbe. Eran retoques de diseño necesarios que la sociedad reclamaba desde hacia años y que gracias a ello se utiliza el servicio con más asiduidad, como indican las estadísticas. Nada que decir al respecto.

En junio de 2020 nuestro histórico servicio postal se sumó a la Normalidad Identitaria cambiando sus colores por los de la bandera LGTB, para celebrar  el Día del Orgullo Teniendo en cuenta que el gasto de fue de 10.351 € en pintar furgonetas y buzones + 175.000 € en campañas de publicidad.Total 185.351 € y que los heterosexuales también pagamos gustosamente al clamor “Maricones, somos todos”, lo que más me preocupó fue que las Locas de Sitges o Cádiz, no lo tomaran como una Provocación Discriminatoria Centralista ya que esta campaña se realizó únicamente en Madrid.

La campaña también me produjo cierta desazón: ¿Los buzones Arco Iris eran inclusivos y los demás no podíamos enviar cartas? ¿El conductor de furgoneta coloreada debía ser también gay o sino, se le pagaba un plus por el bochorno y burlas recibidas por amigos y familia? ¿Y los motoristas de correos machirulos?...Entiendo que otros se preguntaran por que únicamente se debían pintar las furgonetas y los buzones y no uniformar al personal como Drag Queens de Tenerife, pero se entendió que los zapatos de plataforma no facilitaban la caminata diaria del reparto.

Desgraciadamente los usuarios de Correos no evolucionan a par de las innovaciones que el servicio realiza y se siguen empleando los buzones para una costumbre tan nuestra y de toda la vida como los anónimos, pero sin ninguna creatividad. Balas, ya enviaron antes: A Eduardo Inda en 2005 o a Rita Barberá en 2016 y la lista es más larga. Consulten en San Google antes de que se eliminen las entradas…Poco se ha evolucionado la verdad y por otro lado cabría preguntarse que de coño arsenal disponen algunos, a menos que sean recuerdos de los años del GRAPO o la ETA.

Cuando a la Yaya Carmena se le envío una vez un sobrecito con talco en 2017 lo entendí como una bocanada de aire fresco y renovación que se daba en el entorno de los anónimos postales, pero no, la cosa ha degenerado en Twits y Memes aburridos, y sí encima el que se envía con navaja indica el remitente…Esto no es serio. La bonita tradición del anónimo postal se está perdiendo.

Ya sabemos que el anónimo es cobarde pero no por ello debería ser aburrido. La multiculturalidad es una realidad y los remitentes se deberían adaptar a ella con la creatividad y el ingenio que nos caracteriza. Por ejemplo y sin que sirva de precedente: A candidatos bolivarianos se les debería enviar muñecas Vudú;  A presidentes de manteros plumas de gallina negra ensangrentada; A candidatos en silla de ruedas un PinchaLlantas de la DGT o Concertinas a candidatos con tufillo a tránsfuga.

No se olvide que las tarifas son de acuerdo con el peso y siempre con sobres y embalajes normalizados de Correos. Y mejor certificado. Sino, no llega.
 

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