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Editorial: "Las paces con USA"

Hala, ya somos amiguitos otra vez. Se ha ido ZP a Viña del Mar, en Chile, a ver si le ponían una silla esta vez sin que nadie se la tuviera que regalar, y el conflicto-malentendido con Estados Unidos ha quedado en agua de borrajas. Fíjense cómo será la cosa que el vicepresidente norteamericano, Joe Biden, ha llegado a decir que le gustaría volver a nacer en España. Lo cual demuestra que lo de la decadencia de los políticos y la mediocridad de los gobernantes no es un problema exclusivo de nuestra patria, si bien los especímenes celtibéricos son difícilmente superables.

Dice Biden que fue sólo un malentendido. Que faltó comunicación, "comunication". Que la relación diplomática con España es tan amplia, alcanza tan altas miras, que no puede verse nublada, perjudicada o arruinada por un quítame allá esas pajas en el asunto de Kosovo. Que sí, que en efecto, que la decisión no sentó bien en un principio, pero que una vez dadas las explicaciones oportunas por parte de Chacón y de Moratinos, ahora ya todo está mucho más claro. No sólo eso: España es, según Biden, "uno de los socios más fuertes" para Estados Unidos. Ver para creer.

Vamos, que está Obama como loco por encontrarse con Zapatero en Praga, el próximo 5 de abril, en lo que será el primer apretón de manos de los dos líderes (sic). ¿De qué hablarán ZP y Obama?, ¿de la guerra de Irak? Es curioso que Biden haya agradecido al presidente español el "gran trabajo" desarrollado por las tropas españolas en Irak y en Afganistán, ¿también le ha gustado al número dos de Obama la forma como los nuestros se marcharon de tierra iraquí? Cosas veredes, Sancho, cosas veredes.

Da la impresión de que la política internacional no es seria. Es decir, no es de nivel. No está regida por la ortodoxia diplomática. Uno no se imagina a Eisenhower, por ejemplo, en este compadreo ñoño, próximo a la tertulia de bar, con el máximo mandatario de otro país, y menos aún si previamente hubiera habido un incidente como el ocurrido con el tema de Kosovo. Que Zapatero pierda la parte baja de la espalda, la rabadilla, por conseguir asiento en Chile y poder hacerse la foto acompañado, extraña poco sabiendo el tipo de hombre que es Zapatero. Pero lo de Biden es ya de aurora boreal.

O sea, que le gustaría volver a nacer en España, al caballero: pues no le decimos nada si fuera, encima, en la época de los Reyes Católicos. Uy, si Biden hubiera podido ser, en otra vida, secretario de Carlos V, el que le guardaba la espada en sus batallas por Europa en defensa de la fe católica. Entonces sí. Asistente personal de Isabel la Católica, eso sí que es un regalo de la Historia hacia uno, un detalle de la Providencia. Pero háganos caso, Mr. Biden: no haga esfuerzos por renacer en la España de Zapatero y Pepiño. Saldría Vd. perdiendo.

Domingo, 29 de marzo de 2009.

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