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Editorial: "CCM, intervenida"

La intervención de Caja Castilla La Mancha por parte del Gobierno, a través del Banco de España, vuelve a poner de manifiesto la improvisación, el desatino y la desorientación que presiden, desde el principio, la política del actual ejecutivo socialista. Si en materia moral, las continuas leyes e iniciativas parlamentarias demuestran que el PSOE camina hacia un nuevo orden social, en el que imperen el relativismo y el nihilismo, en lo que se refiere a las políticas económicas la situación no puede ser más disparatada.

Empezando por un ministro que nadie sabe muy bien cómo puede seguir en el cargo después de la que está cayendo, siguiendo con el conjunto del gabinete económico que jamás acierta, ni siquiera por casualidad, y terminando en el propio presidente del Gobierno, al que parece que no aprovecharon mucho las dos horas de clases particulares que le regaló Jordi Sevilla, da la sensación de que España se encuentra en estos momentos sin timón. Dirigidos por un guía ciego, sin brújula y totalmente a la deriva.

Las declaraciones realizadas ayer tanto por el ministro de economía como por el jefe del ejecutivo, intentando quitar gravedad al asunto e insinuando que se trata de una actuación preventiva, como si los ciudadanos no tuvieran una pormenorizada información de la delicada situación de la Caja desde hace tiempo, es un nuevo insulto a la inteligencia colectiva. Este gobierno, que tanto presume de ser el más demócrata de la historia de las civilizaciones, actúa en el día a día como si en España hubiera una dictadura, y toda la información que se ofrece a los españoles estuviera en su poder. Algo completamente absurdo.

Esperamos que el señor Rodríguez Zapatero ofrezca más explicaciones de las que dió ayer, que esas explicaciones vayan avaladas por datos concretos que no hayan pasado por la factoría de disfraces socialista, información real de la que podamos fiarnos los españoles. De lo contrario, tendremos que concluir que, en efecto, este es un país que no se merece que le mientan, y quizá precisamente por eso, los que no se merecen estar donde están son quienes hicieron célebre esa frase. Cada día nos lo demuestran con sus actos.

Martes, 31 de marzo de 2009.

 

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