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Ambos provienen de un mismo equipo pero platean un futuro incierto muy distinto

Santos y Zuloaga, un duelo bajo el sol de Colombia

 

José Luis Orella. El presidente Juan Manuel Santos y el candidato Oscar Ivan Zuloaga son quienes se aprestan con mayores posibilidades a pasar a una segunda vuelta, en las elecciones presidenciales del país cafetero.  El primero, transfuga del liberalismo hacia Álvaro Uribe, después de una trayectoria de economista, fue el flamante ministro de interior, que proporcionó  la imagen de dureza contra los narcoguerrilleros de las FARC. Con respecto a Oscar Zuloaga, es heredero del conservadurismo católico de Álvaro Gómez, asesinado por la guerrilla, y que fue ministro de Hacienda con Álvaro Uribe, de quien ahora ostenta su apoyo en el Centro Democrático.

Ambos provienen de un mismo equipo pero platean un futuro incierto muy distinto. Santos ha centrado su política futura en el éxito de la negociación de una paz duradera con las FARC en Cuba. En consecuencia, las formaciones de izquierda, y simpatizantes del chavismo venezolano, aguardan en la segunda vuelta a votar por su “antiguo” enemigo, en quien ahora converge la posibilidad de poder entrar en la vida política colombiana. El precio de la paz, es la gran clave que no se descubre en el periodo electoral. Por su parte Zuloaga, ante la deserción de algunos grupos empresariales, sensibles al frío que produce estar alejado del poder, ha tenido que mostrar un discurso más social y popular, vinculado a un firme rechazo a toda negociación con los grupos delictivos, fuesen narcotraficantes o narcoguerrilleros. Su ascenso en los sondeos le da una situación de virtual empate con el presidente colombiano, con lo que la campaña ha empezado a empozoñarse con ataques directos a los candidatos, y la aparición oportuna de un video, donde el candidato conversa con un hacker, que espió las conversaciones de paz. El único modo de desempatar, era eliminar la fama de limpio del candidato derechista.

Por qué se produce una campaña tan teñida de suciedad, donde se enriquece con casos, como el autobús que ardió con docenas de niños que murieron abrasados, a su vuelta de un acto pentecostal, y plantea la ausencia de normativas, y control de las autoridades. Colombia es un país rico en recursos, forma parte de la Alianza del Pacífico, grupo que reúne a México,  Colombia, Perú y Chile en un polo de fuerte desarrollo económico, estabilidad política y fuertes vinculaciones comerciales con Asía y EEUU. México por sus problemas de violencia interna y Perú en proceso de reducción los altos niveles de miseria existentes, dejaban a Chile y Colombia como países  con un fuerte protagonismo en la recepción de capitales de inversión tecnológica. Pero Chile es un país con 17 millones de habitantes, y Colombia si soluciona sus problemas crónicos de violencia, puede situarse por su seriedad y alto nivel de sus cuadros universitarios, como un posible país de liderazgo económico. El futuro presidente de Colombia deberá tener cada vez más una proyección internacional. El duelo de hoy esconde muchos intereses.

 

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