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El Papa Francisco con el Mundial de Fútbol de Rusia

Fidel García Martínez.  Es conocida la afición del Papa Francisco por el fútbol de la que en la actualidad apenas habla, sino cuando recibe a los futbolistas  en  audiencias tanto generales como individuales. Su equipo preferido desde niño siempre ha sido y es el de su barrio San José de  Flores, el San Lorenzo de Almagro,  que compite con  los  grandes del futbol argentino, Bocca Juniors, y River Plate.
Con motivo del Mundial de Rusia ha enviado un mensaje a los deportistas en general y muy directamente al mundo del fútbol, que tanto importancia tiene en todo el mundo; cientos  de millones de aficionados seguirán los encuentros de sus selecciones, algunos en directo, la inmensa mayoría  gracias  a los impresionantes despliegues de poderosos medios de comunicación, incluidas omnipresentes redes sociales. El fútbol es mucho más que un  deporte que mueve pasiones y emociones, es un fenómeno social, económico, cultural que implica no solo a los organizadores, deportistas  aficionados (…), sino a toda la sociedad. La Iglesia Católica no  puede ser ajena   ni indiferente al mundo del deporte. Como afirmaba el papa deportista San Juan Pablo II las potencialidades del hecho deportivo lo convierten en instrumento significativo para el desarrollo global de la persona y un elemento para la construcción de una sociedad más humana. El fútbol no puede ser un ídolo al que se sacrifica todo por el ansia de ganar, incluso   con trampas como sucedió en algún  mundial que todo el mundo recuerda a pesar de los años transcurridos y con un futbolista de la nacionalidad del mismo Papa, tenido hoy aún como un ídolo. Por eso los enemigos del deporte son el dopaje y la corrupción. El título del mensaje del Papa Francisco es muy significativo: Juego en equipo. Es el primer documento de la Iglesia Católica que tiene como monotema el deporte en general y el fútbol en particular.
Enfoca el deporte con una mirada centrada en la persona humana y como una actividad en la que la pastoral de la Iglesia siempre ha tenida una palabra de apoyo. Son muchos los deportistas que tienes sus propias vivencias religiosas a las que suelen atender   capellanes competentes y entregados como es el caso de párroco de San Nicolás del  Coto,  cuestionado por Rubi, hoy entrenador de moda por el ascenso del Huesca, el cura  Fueyo, quien une  su ministerio sacerdotal con su pasión de conocido seguidor  sportinguista. Tendrá que servirse de paciencia y resignación para consolar a la familia sportinguista después del fiasco del Play-Off.
El deporte en equipo como el fútbol bien entendido y practicado puede ser una buena escuela para educar en el sentido del respeto del otro incluso del adversario deportivo. Un ejemplo de este dimensión educativa del futbol, lo podemos percibir  y constatar en la Escuela de Futbol de Mareo, semillero natural del Sporting, en donde se promociona el deporte del fútbol como instrumento para el fomento de la educación en valores. Funciona también una escuela de padres  para debatir y contribuir a la mejor formación de jóvenes deportistas en los valores. Son emocionantes los testimonios de directivos de la Escuela de Mareo, cuando confiesan el gran bien que supone la  escuela para los niños y adolescentes que sufren por problemas diversos ya personales ya familiares. Con frecuencia encuentran en la Escuela de Mareo lo que les falta en sus casas.
 

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