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Un vuelo de Iberia aterrizando por Levante

"Cielo cerrado" sobre el peligroso aeropuerto de Gibraltar

José María Manrique. El Parlamento Europeo aprobó el pasado 12 de marzo una serie de  medidas para impulsar el denominado “Cielo Único Europeo”, tendentes a acabar con la “fragmentación” del espacio aéreo en Europa.  Pero la aplicación esta norma de “cielos abiertos”, respecto al aeropuerto de Gibraltar, “quedará suspendida hasta que comience la aplicación del régimen establecido en la Declaración conjunta de los Ministros de Asuntos Exteriores del Reino de España y del Reino Unido de 2 diciembre de 1987”. Es decir, a la situación previa a los traidores “acuerdos tripartitos de Córdoba” del Gobierno Zapatero.
En resumen, como ha dicho algún comentarista, “el Parlamento Europeo se niega a reconocer la soberanía británica sobre el istmo”.
Esta trascendente noticia, como todas las relativas a la dolorosa y peligrosísima espina de Gibraltar, debe, para valorarse adecuadamente, verse en su contexto histórico, político y técnico.
Historia del aeropuerto
Durante la 1ª GM los ingleses “improvisaron una  pista de emergencia” sobre el hipódromo que habían construido en la parte del campo neutral del que se apropiaron en diversas fases, siempre ante la debilidad, la buena fe o las traiciones hispanas. Apenas era una pista de tierra que ocupaba parte del ancho del istmo.
La República permitió utilizarlo para vuelos a Tánger. Pero en 1935, con el Gobierno conservador y siendo Ministro de la Guerra José María Gil-Robles, con Franco como Jefe del Estado Mayor Central, se  cortaron muchas veleidades inglesas: se destinó al Campo de Gibraltar una Brigada Fija de Infantería  y poco después estacionó en La Línea de la Concepción un segundo Batallón de Infantería; Franco visitó Gibraltar el 9 de marzo de 1935 y trató de fortificar las Baleares y el Campo de Gibraltar, peroun cambio de Gobierno y la Guerra paralizaronaquella labor, que solo pudo ser recomenzada en 1939. Poco después, el Frente Popular ordenó la retirada de los destacamentos de artillería de campaña de Algeciras (dependiente de Granada) y Tarifa (de Cádiz); también suprimió la Comandancia del Campo de Gibraltar.
Mejorada por los ingleses la pista de tierra, estuvo disponible para ser usada en marzo de 1936. En 1938, durante nuestra guerra y en momentos en que la previsible caída de Cataluña y la tensión por la “Crisis de Münich” amenazaban con la intervención de Francia, e incluso el estallido de la  Guerra Mundial,  se amplió a casi todo el ancho del istmo.
Iniciada la 2ª GM en septiembre de 1939, con una debilitada España a consecuencia de la contienda recién acabada, y en peligro de entrar otra, Inglaterra construyó una pista de cemento sobre la antigua, posteriormente prolongada en nuestras aguas ganando terreno al mar hasta una longitud de un minuto de meridiano, una milla náutica (1.852 m).
Hay fotografías aéreas españolas e inglesas que demuestran que se iniciaron las obras  a mediados de 1940; para entonces España estaba ya en condiciones de negar mediante su artillería su uso a los ingleses, así como neutralizar el puerto y el resto de la base, habiendo alcanzado la capacidad de cerrar el Estrecho (capacidad que siguió ampliándose).

Evolución política
En 1967, a pesar de las resoluciones de descolonización Gibraltar por parte de la ONU (1960), Gran Bretaña  convocó un referéndum para votar la “Constitución” de Gibraltar; a ello respondimos prohibiendo el uso del espacio aéreo a la RAF británica y resto de posibles vuelos. Sobre los medios técnicos de control del tráfico aéreo, España desplegaba en la zona artillería (cañón y misil) y medios aéreos suficientes para lograr esos fines. En1969 entró en vigor la constitución; ese fue el detonante del cierre la Verja.

Pero en los años 80 se volvió a políticas de cesión, en grandísima medida impuestas por presiones relacionadas con nuestro ingreso en la OTAN  y en la CEE (unas entradas que no contemplaron ni Ceuta, ni Melilla, ni Gibraltar), incluso antes de abrir la Verja incondicionalmente. En 1987 se firmó una Declaración Conjunta sobre el uso compartido del aeropuerto, que no se llevó a efecto “por oposición de los gibraltareños”, como sino fueran una obediente apéndice inglés. Colmo de la falta de patriotismo y buen gobierno fueron los ahora bloqueados Acuerdos de Córdoba (2006); por ellos se levantaron las aun existentes restricciones aéreas para vuelos civiles y se concedió la ampliación de la terminal del aeropuerto, entre otras ventajas, encaminadas todas, de facto, a consolidar su ya boyante estatus económico y legal de futuro Estado sede del principal paraíso fiscal inglés.
Un vuelo de Iberia aterrizó en diciembre 2006; poco después Iberia sería fagocitada por una compañía inglesa y hoy en día está a punto de desaparecer en la  práctica. Los condes de Wessex inauguraron en 2013 la megalómana terminal, construida por Dragados, en parte, en suelo español y con una prevista entrada por La Línea; aunque está por ver que tal entrada sea una realidad y que la Policía Española tenga atribuciones en ella. También, para no quitar espacio a las instalaciones militares de la Base, la alcaldía de La Línea ha ofrecido espacios para naves logísticas de apoyo a la terminal.
A principios de 2011 fueron paralizados los trabajos del túnel bajo la cabecera de pista de Levante, tendentes a que pasara una carretera para descongestionar el tráfico, después de que la empresa  ¡española! que los hacía hallara contaminación en el subsuelo (en realidad, municiones enterradas).
Aspectos Técnicos
La intencionada perversión del lenguaje hace que se nos imponga la denominación de Aeropuerto Internacional de Gibraltar, cuando incluso para los ignominiosos Acuerdos de Córdoba es “aeródromo militar disponible para vuelos civiles”, dado que no cumple con casi ninguna de las normativas de Organización Aviación Civil Internacional (OACI).
Es uno de los pocos de “espacio aéreo clase A” del mundo, en los que el aterrizaje se tiene que hacer obligatoriamente por instrumentos (IFR),y está considerado  como el más peligroso de Europa y el 5º más peligroso del mundo. Las razones: pista muy corta, pocas ayudas a la navegación, estar en medio de un núcleo urbano y rodeado incluso depósitos de materias peligrosas, compartir la única pista, instalaciones y aparcamientos con la base aérea, y atravesarlo una carretera.Incluso las turbulencias que genera la difícil orografía del Peñón añaden más peligros.
En resumen, este peligroso aeródromo es, además de antipatriótico y antieconómico, un peligro innecesario, dado que hay aeropuertos regionales interconectados por autovías con La Línea.
*Foro Recuperemos Gibraltar
Autor del libro “Gibraltar Español, tres siglos de oprobio y traiciones”

 

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