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24 DE ABRIL: 103 AÑOS DE UN GENOCIDIO

José Luis Orella. Este 24 de abril se conmemora por las comunidades armenias, el aniversario del genocidio armenio. Un exterminio invisible para los medios de comunicación. El 24 de abril de 1915, el gobierno de los Jóvenes Turcos decretaba la deportación de la población Armenia al sureste de la península. El traslado de la población Armenia a los campos de concentración del norte de la actual Siria e Irak, y su ubicación en una zona absolutamente desértica ayudaron a crear el momento propicio para su eliminación física. Aunque los historiadores turcos rebaten las cifras, se calcula que murió un millón de armenios residentes en el Imperio, de un total de un millón trescientos mil. Aunque hay cifras que elevan la cifra a millón y medio, porque sólo estarían contabilizados los adultos. También fue destruido el 95% del patrimonio cultural armenio, donde se incluyen preferentemente 2.500 iglesias y 1.500 colegios, sufriendo destrucción más de 25.000 aldeas y 66 ciudades.
Armenia es uno de los países más antiguos de la historia, pero a la vez de los más sufridos, a consecuencia de la vecindad de poderosos vecinos. Reino independiente desde antiguo, X-VII a. C., sufrió invasiones de pueblos nómadas indoeuropeos como escitas y cimerios y el dominio posterior del imperio persa, macedónico y del romano. Sin embargo, Armenia vio su territorio dividirse en el reparto entre los imperios de Bizancio y Persia en el siglo IV d. C. Los armenios, son cristianos monofisistas y tienen una Iglesia nacional propia, aunque una minoría con su propio rito forma parte de la Iglesia Católica. Relevancia política tuvo la pequeña Armenia, situada en la Cilicia, región costera de Anatolia, cercana a Antioquia, que quedó bajo el control otomano.
Bajo el dominio turco, los armenios se extendieron por todo el imperio como parte de su clase comercial. No obstante, en los períodos de intolerancia muchos armenios tuvieron que exiliarse formando colonias en el exterior, en estas colonias exteriores es donde surgió el sentimiento nacionalista que demandaba una Armenia independiente y no sometida a ningún imperio. De este modo, el primer periódico nacionalista armenio fue fundado en Madras (India). Sin embargo, el nacionalismo de los Jóvenes Turcos deseosos de modernizar el imperio dándole una prefiguración nacionalista chocó con los armenios a los que se les vio como una minoría a la que se quiso asimilar islamizándola. El resultado fue el exterminio de una comunidad que no tuvo repercusión posteriormente. Las consecuencias fueron muy graves, la omisión de este trágico capítulo de la historia creo el antecedente para que se pudiese eliminar a otras comunidades. La pregunta de ¿Quién recuerda a los armenios? Sirvió como ejemplo para la eliminación de otros pueblos. En la actualidad, los cristianos de Siria e Irak están sufriendo un genocidio programado para su eliminación del próximo oriente, por parte de los islamistas radicales, pero con la plena complicidad de un occidente que actúa a favor de sus intereses energéticos, abandonando a su suerte a los cristianos de aquella región.
Con respecto a nuestro país, la comisión de exteriores del parlamento español rechazó por tercera vez, este 12 de abril, gracias a la oposición efectiva del Partido Popular y la abstención del PSOE, el reconocimiento del genocidio armenio. Holanda y Dinamarca ya lo reconocen como un hecho semejante al holocausto, pero en España, el desconocimiento de la historia internacional y de nuestro propio país sigue haciéndonos escribir páginas vergonzosas. 

 

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